Archivo mensual: enero 2014

Aprende a escuchar tu cuerpo para no enfermar.

“Antes de aparecer el dolor, que podríamos entender como  un grito de atención, el cuerpo nos avisa de múltiples maneras, pero habitualmente como no interesa a los supuestos planes del cerebro, automáticamente son desechadas”.    Extracto de mi libro “La muerte. Camino a la nueva Vida”. 

En esta meditación os enseño una forma de escuchar al cuerpo, para así evitar el dolor y la enfermedad.      Sólo leerla e ir siguiendo los pasos ya ayuda, pero si además la llevas a cabo en estado de meditación, te sorprenderá las sensaciones que comporta y el posterior bienestar.                       Lucía Ratera

Mudra del vacío

Mudra del vacío

Realiza  la relajación inicial, pero hoy coloca tus manos con el mudra del vacio o dhyani.  Tras la relajación céntrate en la respiración, sintiendo como entra y sale el aire de tus pulmones, siguiendo dicho aire con tu pensamiento…

Siente una profunda sensación de relax…  Ahora toca tu mano izquierda con la mano derecha, siente tu propia energía…  Tócala lentamente, toma conciencia de ella y de las sensaciones que recibes al tocarla…  Con el pulgar de la mano derecha ve acariciando la  palma de tu mano izquierda, movimientos circulares, un pequeño masaje, siente el contacto de tus manos…  Cuando llegues al centro de la palma apriétala, como si de un interruptor se tratase.  Mantenlo “pulsado. ¿Qué sientes en tu cuerpo? ¿en qué zona? Tal vez calor, apertura, energía, molestia; tal vez visualices una luz, una tensión…

Continuamos con el autoconocimiento, seguimos descubriendo sensaciones… Dirígete a tu dedo índice, lentamente, sin interrumpir el contacto entre tus manos, sigue acariciando, reconociendo tu mano izquierda, tu dedo índice, sube realizando pequeños movimientos circulares o aquellos que sientas que tu cuerpo quiere hacer… al llegar al extremo, pulsa/aprieta la parte superior de tu dedo índice… Es otro punto de energía que activamos, que desbloqueamos, siente que ocurre…  Pulsa durante 20 o 30 segundos, hasta que te sientas que ya está el trabajo hecho.  Ahora seguimos con cada dedo: corazón, anular, meñique y, por último, el pulgar.   Baja por el lateral de tus dedos, sube por el centro y nunca pierdas el contacto entre ambas manos.

Una vez seguidos todos los dedos de tu mano izquierda, júntalos y apriétalos todos con tu mano derecha.  Siente.  Ahora, masajea, toma conciencia de la parte exterior de tu mano.

Repite el trabajo con la otra mano.  Seguidamente junta ambas manos entrelanzando los dedos y siente tu propia energía. ¿Dónde la sientes con más fuerza? ¿Es circular? ¿Sientes que se cruza o se bloquea? Hazte consciente de cualquier sensación que tengas.

Por último, pon las manos en la posición inicial y siente que un potente rayo de luz blanco entre por tu cabeza y te llena de energía purificadora.  Si has notado cualquier nudo o bloqueo, siente como la energía que recibes lo deshace.  Ahora tu energía fluye con fuerza y suavidad por tu cuerpo.

Hemos tomado conciencia de nuestro cuerpo, el primer paso para escucharlo antes de que se produzca el dolor o la enfermedad…  Si habitualmente tu cuerpo está tenso, molesto o dolorido, este ejercicio te permitirá abrir los canales, no solo para la curación, sino también para entender el motivo por el se produjo dicho desajuste.    

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Acallar la mente. Meditación

Hoy la propuesta es trabajar el silencio.  Habitualmente en las meditaciones os doy los “inputs” para que el cerebro avance hacia experiencias, recuerdos, sentimientos, sensaciones…  Hoy vamos a intentar darlos para  acallar la mente (si quieres revisa aquí los pasos para la relajación inicial).                  Lucía Ratera

lampara salInicia la meditación con la relajación inicial, pero hoy hazla más lentamente de lo habitual… Una vez estés en un estado de relajación profunda y centrado en tu respiración busca un punto de luz en tu cuerpo, la luz de tu energía vital…  (Si no la sientes, si no la localizas, imagínala…)  ¿En qué parte de tu cuerpo está el punto de luz? Siente su calor, su luz blanca y brillante.  Continúa centrado tanto en  tu respiración como en la luz interna que visualizas…  Síguela si se mueve en tu interior, permite que se expanda e inunde tu cuerpo, cada inspiración agrada tu luz interna. Síguela, fíjate cómo y qué caminos recorre, dentro o fuera de ti.

Por último, imagina y sitúa la luz en tu centro (en el plexo solar) y permite que te llene de paz; una paz que invade tu Ser.  No hay luchas, ni internas ni externas, sólo luz, sólo paz y mantenemos ese sentimiento de paz que trataremos de buscar a través del punto de luz siempre que lo necesitemos.

Acalla tu mente y permite que la paz te inunde tan a menudo como puedas.

Relajación previa a la Meditación.

Antes de realizar una meditación es importante conseguir un estado de relajación profunda.  Hoy os explico cómo llegar a ese estado de relajación y como reactivarse tras la meditación.     Probarla, seguro que os sentiréis profundamente relajados.

medi4Escoge un lugar (en casa, la naturaleza…) donde estés tranquilo y a gusto y, sobre todo donde no tengas interferencias. Dedícate un espacio agradable, pon una música para meditar, si quieres enciende un incienso, una vela… Para llevar a cabo la relajación previa a la meditación siéntate en un cojín en el suelo con las piernas cruzadas o en una silla con los pies cruzados y manteniendo la espalda recta.  Cierra los ojos y realiza  3 o 4 respiraciones profundas, completas, suaves… Inspira profundamente, retén unos momentos el aire y piensa que éste actúa como una esponja y absorbe tus tensiones, espira lentamente y junto con el aire expulsas toda la tensión que acumulases…  Ahora centra tu atención en tu cabeza, en tu cuello… siente su peso, siente como se relaja.  Centra la atención en tus hombros y relájalos, ve bajando por tus brazos, siente que te pesan y se relajan, visualiza lentamente codo, antebrazo, manos y siente ese profundo relax…

Vuelve a centrarte en los hombros y baja por la espalda (hombros, omoplatos, cintura, caderas…), según fijas tu atención sientes como las diferentes zonas se van relajando y una profunda sensación de tranquilidad y bienestar te va invadiendo…

Centra tu atención en las piernas, sientes su peso y como se van igualmente relajando, vas bajando tu atención, rodillas, bajas hasta tus pies…. Sientes todo tu cuerpo relajado… y ahora, únicamente te centras en la respiración…

Sientes como inspiras el aire, como lo espiras…. como entra, como sale… Simplemente sigue aire en el camino de entrada y salida de tus pulmones, síguelo… Si algún pensamiento cruza por tu mente, déjalo pasar y vuelve a centrarte en tu respiración, lenta, acompasada, relajante…

Ya estás en situación de iniciar la MEDITACIÓN. ¡Adelante!

Cuando la finalices, sitúa tu atención en los pies, muevelos si lo deseas, para sentirlos, para despertarlos  y ve subiendo tu atención por las piernas, según vas subiendo sientes la sangre circular, sientes como se despierta, como está tu cuerpo pletórico de energía.  Así, centras tu atención en las pantorrilas, rodillas, piernas, cadera, en la espalda, ve subiendo y siente cada parte de tu cuerpo, siente tus hombros, muevelos hacia delante y atrás si los deseas, siente ahora tus brazos y bajas la atención hasta las manos, siente la sangre circular, mueve los dedos…  Centra la atención en tu cuello, tal vez quieras moverlo derecha, izquierda, por último tu cabeza…  Aún con los ojos cerrados siente tu cuerpo y mueve, recoloca, brazos, cuello, cabeza, espalda, piernas…  Lo que te apetezca, lo que sientas…

Cuando estés preparado abre los ojos.  ¿Relajado?  Si puedes, regálate a diario de esta sensación, es un gran regalo para mente, cuerpo y alma!

Un abrazo,        Lucía Ratera

Evitar la negatividad. Meditación

Ser el gran sufridor de todos los problemas del mundo no resuelve ninguno y, sin embargo, te carga de negatividad.  En evitarlo centraremos esta meditación y, para ello antes de iniciarla piensa un hecho que te resultó incomodó o desagradable (un insulto, un desacuerdo, una mala cara…) algo ajeno a ti, motivado por el malestar de otro.        

venaTras la relajación inicial, nos centramos en la respiración… inspira… espira… lentamente, con serenidad…, tranquilo… relajado… con gran serenidad, sintiendo toda la fuerza de tu  Ser  irrigada por la sangre…

Sitúa tu atención en el corazón, en sus latidos simétricos y continuos… Siente como circula la sangre, como palpita…  Eres consciente que esa sangre que irriga todo tu cuerpo lo limpia y el corazón limpia a su vez dicha sangre, es un circuito cerrado y continuo que te ofrece un absoluto equilibrio.  Siente palpitar tu corazón, siente su trabajo y la limpieza continua que realiza…  Sientes una profunda sensación de bienestar.  Si al seguir el recorrido de la sangre sientes alguna zona molesta, imagina como dicha molestia es absorbida por tus venas y como se limpia en tu corazón.  Espira con mayor profundidad para expulsar el desecho recogido.

Tu circuito funciona a la perfección de forma interna, pero ahora vamos a ver que ocurre al relacionarnos con el exterior… Imagina la situación molesta que proponíamos al principio y, nada más empezar simplemente piensa que desconectas y te vas.  Si te resulta imposible irte cierra tu mente, tus poros, al mensaje que te envían, simplemente abstraete, céntrate en tu respiración y no escuches, porque tu no eres el cubo de basura de nadie.  Tal vez no te parezca educado, pero así tu circuito interno funcionará perfectamente y, al sentirte bien, transmitirás todo ese bienestar al exterior.  Esa es tu mejor labor.

Si no puedes abstraerte, depura de forma consciente el malestar causado. Sintiendo tu circuito interno en perfecto funcionamiento, céntrate en la respiración y verás que rápidamente la oscuridad, el malestar, se convierte en luz (aunque mejor si puedes evitar dicho malestar).

Disfruta de la sensación de bienestar durante unos minutos, y cuando lo desees vuelve a tomar conciencia de cada una de las partes de tu cuerpo y abre tus ojos cuando estés preparado.

Es importante evitar el malestar porque suele afectar profunda y desproporcionadamente al  estado de ánimo, lo enturbia, lo ensombrece y ello hace que tu circuito se sobrecargue, se ensucie, la sangre lo absorbe y tarda en depurarse, por ello, aunque resulte difícil es mejor la abstracción ante un ataque, que la consiguiente depuración, aunque si esta se realiza de forma consciente,  no consiguiendo evitar el malestar inicial,  sí nos equilibra prontamente (aunque hay que practicar).    Un abrazo.                       Lucía Ratera.