Archivo mensual: agosto 2014

¿Por qué el miedo a la muerte?

A continuación reproduzco un extracto de mi libro “La muerte. Camino a la nueva Vida”.  Una visión diferente y esperanzadora de la vida y la muerte.

Con los ojos cerrados se aumenta la percepción del resto de los sentidos: el oído, el olfato, el tacto… Somos más sensibles al entorno y nuestra percepción, la constatación de los hechos, cambia.

libro5En la oscuridad puede hallarse una increíble paz, pues todos los inputs visuales externos dejan de molestar y uno se puede reencontrar consigo mismo, con la tranquilidad, con el silencio… Pero también se puede sentir miedo, uno no sabe que le rodea, ni si alguien puede agredirle.  Si se sucumbe al miedo, el resto de sentidos deja de funcionar correctamente, ya que aumenta la tensión corporal de los músculos y la cabeza sólo evalúa bajo el prisma del MIEDO.

Y  lo curioso es que, en general, parece que la oscuridad haga sentir más miedo que paz.

Algo similar es lo que ocurre con la muerte, se relaciona con la oscuridad, con todo lo desconocido… y da miedo.  Esto no quita que podamos apreciar la oscuridad, la libertad que proporciona, el aislamiento de los condicionantes sociales, los muchos caminos que nos permite recorrer con nuestra mente o con nuestra alma.

Esta capacidad de percepción, inmóviles y a oscuras es el reflejo de lo que ocurre en el tránsito tras la muerte: una mezcla de miedo, unida a la liberación del cuerpo, tal vez del dolor, sin el condicionamiento del entorno, libres de responsabilidades, deberes y pesos, libres para el nuevo camino que se nos presenta.

No es que la vida sea algo de lo que tenemos que liberarnos, o se trate de una carga, o que no valga la pena vivirla, ¡ni mucho menos!  La vida comporta un aprendizaje, a cada uno su lección, así es la Inteligencia Suprema del Universo, que a cada uno personaliza el plan de estudios que necesita.  Cuando el aprendizaje aquí llega a su fin, muere el cuerpo y se sigue el camino.  Si la muerte se produce de forma accidental no supone que el aprendizaje quede roto, simplemente se reprograma y continua con un nuevo plan.

Tal vez esté de acuerdo o no con esta teoría, pero ¿cómo y por qué creerla?  Veamos el cómo y el por qué ya quedará implícito en la propia respuesta…”